Wilmer Soler: “Mi motivación siempre ha sido investigar para  ofrecer una solución al problema de la desnutrición en Latinoamérica”

Wilmer Soler: “Mi motivación siempre ha sido investigar para  ofrecer una solución al problema de la desnutrición en Latinoamérica”
octubre 19 08:54 2014 Imprimir artículo

¿El agua de mar se puede beber o es tóxica? Esa es la primera preocupación de la gente. Por eso, este bioquímico colombiano creyó necesario actualizar los estudios de René Quinton y otros que se han realizado en Europa y Asia. En 2003, empezó a analizar agua de mar recogida en una reserva natural de El Caribe colombiano. Admite que fue difícil convencer al comité ético de la Universidad de Antioquía (Colombia) para que le permitiera hacer pruebas en seres humanos. Gracias al apoyo moral y financiero de la Fundación Aquamaris (con sede en Badalona, España) obtuvo la autorización de la institución educativa, así como recursos humanos para investigar en su laboratorio.

Soler y su equipo empezaron a analizar el agua que se estaba distribuyendo de forma gratuita en un dispensario marino en el municipio de La Ceja. “Analizamos la parte microbiológica y de metales pesados y nos dimos cuenta de que el agua no era apta para el consumo”, recuerda. El problema era la presencia de coleiformes fecales. En Colombia los vertidos se hacen en la orilla de la playa. No hay cultura de cuidar las playas por motivos turísticos, como en Europa.

Entonces decidieron crear una planta de tratamiento de agua de mar en la Facultad de Medicina de la Universidad de Antioquia, con su propio sistema de transporte, y desvincularse de lo que se estaba haciendo en La Ceja. “No queríamos poner en riesgo la salud de la gente y, además, debíamos seguir las normas internacionales sobre agua potable”, asegura.

Tuvieron agua de mar en cuarentena en el laboratorio durante 5 meses. En ese tiempo, diez de las quince muestras lograron desinfectarse solas, pero las otras cinco continuaron con indicadores de contaminación fecal. Por lo tanto, “no es cierto que el agua se desinfecte siempre sola y totalmente en horas o días, como he oído decir”, afirma. El medio marino no es el ideal para las bacterias terrestres. Por eso, finalmente éstas mueren, pero, asegura Soler, no es algo que se resuelva de la noche a la mañana.

“Si alguien quiere ir a coger agua de mar en la orilla está en su derecho de hacerlo, incluso si está contaminada, pero yo tengo la obligación moral de dar a conocer los resultados de los estudios científicos en los que he participado y que advierten del riesgo que eso conlleva”, declara Soler.

Cuando el agua de mar es desinfectada en el laboratorio, el objetivo no es destruir toda la flora marina, lo que ocurre fácilmente al esterilizarla, es decir, calentándola a más de 80 grados, sino poderla limpiar de microorganismos indicadores de contaminación fecal, asegura Soler. Con un filtro de cerámica de 0.5 micras, como el que utilizaba René Quinton, se puede retener microorganismos grandes, como bacterias patógenas, y dejar pasar microplancton y minerales, que no representan ningún problema para la salud. Con un filtro de 0.22, exigido por las normas de farmacopea actuales, prácticamente se eliminan todos los microorganismos, asegura. 

Los efectos positivos del agua de mar de superficie

Los estudios de la Universidad de Antioquía se realizaron con agua de mar recogida a 10 km de la costa y a unos 5 metros de profundidad.Soler afirma que han podido demostrar que no es necesario coger ni a gran profundidad ni en los vórtices. Diversos estudios realizados en países asiáticos afirman que el agua de mar recogida a una profundidad de entre 200 y 300m es muy rica en plancton y está libre de microorganismos potencialmente patógenos. Sin embargo, Soler advierte de que también contiene nitritos y nitratos, lo cual representa un riesgo para la salud humana.  

En los vórtices existe una gran cantidad de flora microbiana, pero eso no quiere decir que en el resto del mar no haya plancton, asegura el bioquímico. La flora microbiana juega un papel importante porque es la que produce la materia orgánica. Los microorganismos marinos transforman los minerales inorgánicos en orgánicos para poder introducirlos en su metabolismo. El ser humano tampoco puede asimilar bien los minerales en forma inorgánica. El 99% del cobre que encontramos en el agua de mar, por ejemplo, está de forma orgánica, es decir, perfectamente asimilable por nuestro sistema digestivo y por nuestras células, afirma Soler.

Su último estudio, aún no publicado, fue realizado con una muestra de 164 niños de entre 2 y 6 años con rinitis alérgica y graves problemas de desnutrición. Dividieron la muestra en dos grupos: a uno le administraron una solución salina y al otro agua de mar por vía nasal y también ingerida. Al cabo de 3 meses, notaron que los niños que ingirieron agua de mar habían crecido un poco más. Soler asegura que esos niños dieron más talla porque el agua de mar aporta minerales para el desarrollo óseo, algo especialmente importante en esa etapa del crecimiento. “Lo interesante para Latinoamérica y para los países pobres, pero también para el consumo masivo, es que estamos demostrando que el agua de mar que no es de vórtices ni de profundidad también tiene esas propiedades nutricionales y medicinales”, declara Soler. Insiste en que ese plancton está en todas partes, que han visto esos microorganismos marinos en el agua que recogieron para sus muestras, aunque admite que hay zonas más ricas en plancton que otras.

Clorudo de sodio

La sal refinada es clorudo de sodio puro. La cultura occidental actual nos ha acostumbrado a cocinar con un exceso de este complemento alimenticio.

Atención a la sal 

Los minerales son indispensables para el cuerpo, pero un exceso es un problema de vida o muerte, advierte Soler. Una persona se puede intoxicar y morir por exceso de hierro, cobre, sodio o magnesio. Ya los consumimos con los alimentos, por eso el exceso puede venir de los complementos alimenticios. Hay que mantener, por tanto, el equilibrio, aconseja este investigador. Si incorporamos el agua de mar a nuestra alimentación, aportaremos los requerimientos diarios de esos minerales en un 80%, cantidad que combinaremos con los alimentos. Con un vaso de agua de mar hipertónica al día cubrimos esas necesidades de todos los minerales sin excedernos, excepto en el caso del sodio. “El sodio sí supone un problema de sobrecarga cuando incorporamos el agua de mar a nuestra alimentación, porque por cultura los países occidentales sobrepasamos en dos o tres veces lo que el organismo requiere en sodio. Nos hemos acostumbrado al sabor salado de los alimentos”, asegura.

Se ha calculado que el ser humano primitivo solo consumía 0.25 gramos de sal al día, en los alimentos, y no añadía sal como complemento. Hoy en día estamos consumiendo entre 6 y 10 gramos al día, dependiendo de la región. Soler recomienda a los que van a empezar a beber agua de mar, reducir la sal de cocina en los alimentos. La sal refinada es cloruro de sodio puro. La sal marina es completa, pero cuando cristalizas el agua de mar, la parte orgánica también se deteriora. Por eso, como ya demostró René Quinton, sal marina mas agua dulce no es lo mismo que agua de mar.

Soler y su equipo hicieron un estudio sobre la sobrecarga de sodio en 32 adultos con gastritis. Eran personas que no habían tomado agua de mar antes. El estudio duró casi 6 meses, durante los cuales los voluntarios consumieron un promedio diario de 350ml de agua de mar. Tras ese periodo les llamó la atención el aumento significativo de transaminasas y bilirrubina. No había un riesgo para esas personas porque el consumo había sido por un corto periodo, pero Soler decidió hacer un estudio en adultos que llevaban más de 3 años ingiriendo agua de mar. El promedio de consumo diario de esos cuatro hombres y cuatro mujeres había sido de 200ml. Encontraron cifras muy elevadas de transaminasas y de bilirrubina, lo que supone un riesgo de problema hepático y hematológico. “Estos estudios nos llevaron a la conclusión de que si tomas agua de mar, debes evitar, en lo posible, el consumo de sal en los alimentos”, afirma Soler. 

Este bioquímico afirma que lo ideal sería incorporar el agua de mar a la cocina. Sin embargo, los gastos de transporte de agua de mar de la costa al interior son muy elevados. Mientras tuvieron el apoyo económico de la Fundación Aquamaris, el agua de mar se distribuyó de forma gratuita a varias ciudades de Colombia. Pero al acabarse la financiación, las investigaciones sobre agua de mar Universidad de Antioquía también se han parado. Soler no se da por vencido y ha emprendido un proyecto solidario para poder seguir investigando y ofrecer una solución al problema de la desnutrición en Latinoamérica.

El consumo solidario de agua de mar

Puesto que la Universidad no quería mantener un proyecto que ya no sería autosuficiente, Soler ha creado Amaris, una empresa familiar, junto a su hijo, químico farmacéutico, y su hija, ingeniera biológica. Este proyecto comercial está destinado a la venta de agua de mar para la cocina. El objetivo es financiar nuevos proyectos de investigación dentro de la Universidad de Antioquía y continuar la distribución gratuita de agua de mar a sectores de población con menores recursos. Así, personas que puedan comprar el agua apoyarían este proyecto solidario beneficiando a todos.

Actualmente el proyecto está en búsqueda de financiación, pero también de autorización. En Colombia, no está permitida la comercialización de agua de mar, ni siquiera para uso culinario. El proyecto está ahora en la última fase del registro sanitario y, una vez lo obtengan, podrán empezar a comercializar. Pero, para eso, tiene que cambiar la legislación.  

“Vamos a empezar con esta primera línea de cocina, pero la idea es desarrollar la de orden farmacéutico. Sin embargo, para esto último hay mayores exigencias. Y, aunque tenemos pruebas de las propiedades terapéuticas del agua de mar, preferimos empezar con algo más sencillo, como la cocina”, afirma Soler.

Gracias al consumo solidario, Amaris tendría la oportunidad de aportar agua de mar para nuevas investigaciones en la Universidad, pero el mayor reto ahora es encontrar otras vías de financiación, debido a los elevados costes de transporte, procesado, etc.

Soler está preparando ya un proyecto a raíz del último estudio sobre rinitis y nutrición, dirigido a la población desnutrida en el que augura una repercusión importante si el tratamiento se aplicara a una mayor cantidad de personas. “No vamos a renunciar a esas investigaciones. Le voy a dedicar más tiempo y luego iremos resolviendo el problema de los recursos económicos”, asegura con determinación.

 

Un exceso de cloruro de sodio conlleva un riesgo de problemas hepáticos y hematológicos.

Un exceso de cloruro de sodio conlleva un riesgo de problemas hepáticos y hematológicos.

 

 

Resumen de algunos de los estudios realizados por Wilmer Soler y sus colegas en la Universidad de Antioquía 

 

Estudio: Ausencia de toxicidad por ingesta de agua de mar natural en pacientes con gastritis (2007)

Muestra: 32 adultos con gastritis

Objetivo: evaluar la posible toxicidad por ingesta de agua de mar natural durante 5 meses en un grupo de pacientes con gastritis

Observaciones: no se observaron efectos tóxicos, a pesar de los altos volúmenes ingeridos por algunos pacientes. Tampoco se observaron efectos desfavorables en la presión arterial. Dos pacientes con sobrepeso lo disminuyeron y dos con déficit lo aumentaron. Sin alteraciones patológicas en la prueba de genotoxicidad. Sin embargo, se presentaron aumentos significativos de bilirrubina directa y transaminasa AST. Se notó mejoría en los síntomas de la gastritis en casi todos los pacientes, excepto una, que terminó sintomática. En algunos casos, incluso mejoraron otros síntomas como constipación y reflujo gástrico. Cerca de un tercio de los pacientes expresaron sensación de mayor vitalidad y menos fatiga física y mental, posiblemente gracias al aumento del magnesio sanguíneo, que tiene un papel importante para la actividad celular.

Estudio: Control microbiano de agua de mar mediante microfiltración (2010)

Muestra: se recolectaron 30 muestras de agua de mar en recipientes de polietileno de 20 litros en tres lugares diferentes de la costa atlántica colombiana

Objetivo: comparar la eficiencia de tres métodos de control microbiano: microfiltración, exposición solar y cuarentena.

Observaciones: 15 de las muestras recolectadas resultaron con enterobacterias como E.coli y bacterias halófilas como Vibrio y Aeromonas. La microfiltración a través de cerámica de 0.5 micras produce desinfección de 100% de las muestras, mientras que la cuarentena por 5 meses y la desinfección solar son efectivas en 66 y 21% respectivamente. Esta última requiere de ciertas condiciones climáticas para alcanzar la desinfección y solo permite el manejo de pequeños volúmenes. Se recomienda, por tanto, recoger el agua en altamar, en lugares limpios y realizar la microfiltración.

Estudio: Eficiencia del tratamiento de la rinitis alérgica con agua de mar por ingesta y lavado nasal (2013)

Muestra: niños de 2 a 6 años de estrato socioeconómico bajo

Objetivo: comparar el tratamiento con agua de mar diluida con el de solución salina fisiológica sobre síntomas de rinitis alérgica en niños de 2 a 6 años por lavado nasal e ingesta, por 12 semanas.

Observaciones: Al inicio y al final del estudio se realizó un control de crecimiento por antropometría. Se observó un mayor crecimiento óseo en el grupo que tomó agua de mar. También en dicho grupo se observó una mayor reducción de síntomas clínicos respecto a la rinitis.

 

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1 Comentario

  1. febrero 10, 21:55 #1 Montsedv

    Busco alternativas a nuestra alimentación actual y después de leer la experiencia del campeón de aironmen, Manel de la Varga y los consejos del Dr. Soler, creo que el agua de mar es una buena opción.
    Me parece excelente que aconsejen su utilización después de haber sido ellos mismos los que lo han probado.

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