Video: “El naufragio voluntario” – ¿Se puede sobrevivir bebiendo sólo agua de mar? Entrevista a Mariano Arnal

junio 15 11:11 2014 Imprimir artículo

Mariano Arnal, co-fundador de la Fundación Aquamaris, con sede en Badalona (Barcelona), afirma que no solo se puede sino que es incluso una fórmula de depuración ideal para nuestro cuerpo. Para apoyar su afirmación, se vale de sus años de investigación sobre los beneficios del agua de mar para la salud, pero también ha experimentado en sus propias carnes dos naufragios voluntarios.

Hace ya diez años, durante una Semana Santa, Mariano Arnal se subió a un barco prestado por una cofradía de pescadores, junto al Doctor Angel Gracia, otro conocido promotor de la cultura del agua de mar. Su ayuno total, excepto de agua de mar, duró unos 4 días, tiempo en que la embarcación permaneció anclada al último pantalán flotante de un puerto de Fuerteventura, aislados de tierra. Las autoridades marítimas no les dejaron emprender su aventura en alta mar, pero lo importante era resistir con solo la ingesta de agua de mar.

¿Y qué hacíais, Mariano, durante tantas horas en un barco, a parte de beber agua de mar? “Hablar, debatir durante horas, ¡intentando arreglar el mundo!”

Meses después, repitió la experiencia en el mismo lugar y condiciones, pero esa vez se sumaron cinco personas, de las cuales resistieron hasta el séptimo día solo dos. El propio Mariano, ya un experto en estas lindes, tuvo momentos de inquietud por el otro “finalista”, aunque según comenta, no se trata de ver quién aguanta más, sino de demostrar que es posible nutrirse con el plasma marino.

Para su compañero, Hernando Franco, esa era la primera vez que bebía agua de mar. Sufrió fuertes diarreas, pero resistió hasta el final. Ahora Mariano afirma haber aprendido la lección. Dice que cada estómago es diferente, pero que, en cualquier caso, lo mejor es beber el agua a chupitos, saborearla varios minutos en la boca para que se diluya con la saliva y después tragarla. Así se logra un doble efecto: hidratar y nutrir. Por ejemplo, propone, medio litro al día en 50 tomas. En aquel naufragio, sin embargo, siguieron el ritmo de la vida cotidiana: desayuno, comida y cena, de golpe.

Si solo te alimentas con agua de mar, pierdes peso. Mariano perdió alrededor de 8 kilos en 7 días, pero no sufrió desnutrición. Todo lo contrario. El cimiento de la nutrición, recuerda, son los minerales, y el agua de mar contiene 95 de los minerales de la Tabla Periódica, según ha descubierto una universidad de Tokio.

“Si asientas bien el cimiento mineral de tu alimentación, aunque te alimentes pobremente no pasa nada. Esta es la clave de por qué es tan interesante para los países que sufren problemas de desnutrición, porque aunque estén desnutridos o malnutridos, el agua de mar les hace resistir en mejores condiciones porque los mineraliza, cosa que no te ofrece la agricultura.”

La tierra, explica, es pobre en minerales, por eso los animales que viven de los productos de la tierra tienen que buscarse un suplemento mineral: aguas de alta mineralización o lamer piedras. El ser humano, por su parte, puede proveerse, gracias al agua de mar, de los minerales necesarios para equilibrar su cuerpo.

Las células de nuestro cuerpo están formadas a partir de todos los minerales que se encuentran en el mar. Por lo tanto, para fortalecerlas, necesitamos minerales.

La sal común es clorudo sódico, y el resto de minerales, tan importantes para la vida, se desechan. La causa inicial de los desarreglos metabólicos es siempre la carencia de minerales. Mariano lo compara con un coche al que le falta, por ejemplo, el aceite y por ello empieza a dar problemas de funcionamiento. El sodio no se comporta igual cuando se ingiere en solitario que cuando va acompañado de todos los demás minerales. Por eso el agua de mar es recomendable incluso para los hipertensos.

Es, por tanto, la angustia, y no el hambre y la sed, lo que acabaría con la vida de un náufrago real, afirma Mariano, quien prepara ya su tercer naufragio voluntario y está a punto de publicar un libro en el que explica sus experiencias y reflexiones.

“Quiero explicar a los marineros cómo sobrevivir a un naufragio. En los cursos de salvamento marítimo la primera lección es “sobre todo, no bebas agua de mar”. Sin embargo, hay que decir, como ya hacen desde hace cincuenta años en la marina noruega, “sobre todo, aprende a beber agua de mar”.  

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