Del fisiólogo francés René Quinton a la empresa farmacéutica española Laboratoires Quinton

23 octubre 18:36 2014 Imprimir este artículo

Por Nieves Pellicer Sotomayor:

 En 1897 René Quinton empieza a investigar sobre su método marino en el Departamento de Fisiología Palológica del Collège de France.

 En 1904, publica su obra maestra, L’eau de mer, milieu organique, en la que demuestra que el agua de mar contiene la misma cantidad de elementos de la tabla periódica y en la misma proporción que la sustancia que rodea la matriz celular humana.

 A partir de ahí, Quinton comienza a abrir dispensarios marinos, donde inyecta el plasma marino a seres humanos, obteniendo excelentes resultados en la superación de enfermedades de principios del siglo XX, como la tuberculosis.

Con el nacimiento de la Seguridad Social francesa, a principios del siglo XX, el plasma marino se incluye en la lista de medicamentos inyectables. En 1925 muere René Quinton, pero los laboratorios que llevarían su nombre siguen administrando agua de mar por vía subcutánea. 

En 1982, el plasma marino pierde la AMM (autorisation de mise sur le marché), es decir, la autorización para su comercialización como medicamento e inyectable, en el momento en que cambiaron las normas de la farmacopéa. El laboratorio debía haber presentado un informe sobre su producto, ante las autoridades sanitarias francesas, para poder acogerse a su cualidad de “medicamento histórico”, pero no lo hizo.  Al perder la autorización como medicamento inyectable, la gerencia del laboratorio decidió cesar la actividad. Entonces, el distribuidor en España, Joan Miquel Coll, padre del actual director del laboratorio, decidió comprarlo y situar las instalaciones en Alicante, España. Abriría así una nueva vía de mercado enfocada en el potencial del agua de mar bebible.

 

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Una ampolla de 10ml de agua de mar de los Laboratoires Quinton contiene 78 elementos de la Tabla Periódica

 Laboratoires Quinton es, actualmente, un laboratorio farmacéutico que elabora un complemento alimenticio envasado en ampollas (agua de mar bebible) y productos cosméticos y de higiene (sprays nasales, oculares y cutáneos), a partir de agua de mar.

El objetivo del laboratorio, a largo plazo, es que su producto vuelva a ser considerado medicamento e inyectable. Por eso y por una filosofía de empresa enfocada en la calidad, someten sus procedimientos a las normas de fabricación de medicamentos, afirma el director de comunicación Sebastián Tuts. “Respetamos el protocolo de René Quinton, pero mejorado y adaptado a las nuevas tecnologías”, asegura. Para ser medicamento, según las normas de farmacopéa actuales, el producto tendría que tener siempre la misma fórmula química. Sin embargo, Tuts reconoce que en el agua de mar hay pequeñas variaciones porque es un producto vivo. Son variaciones en cuanto a la concentración de cada mineral. La cantidad, explica, es siempre la misma: 78 minerales. Para cumplir con las normativas de medicamentos tendrían que realizar estudios clínicos que son muy caros y que actualmente, al ser una PYME, no pueden asumir. Sin embargo, están trabajando, asegura, para poder acceder por la vía de medicamento histórico a ser un suero inyectable subcutáneo.

 Actualmente, Laboratoires Quinton vende sus productos principalmente en España y Francia, pero también está presente en otros países como Estados Unidos, Malasia, Holanda, Japón, en sudamérica y está abriendo otros mercados, como el chino.

Hay otras empresas en el mercado del agua de mar. Por eso, Tuts afirma que la empresa a la que representa quiere ser “la opción de calidad y seguridad”. Asegura que solo con el proceso que ellos aplican se conservan todas las propiedades del agua de mar intactas. “Nos distingue la zona en la que cogemos el agua (en los vortex y alejados de la costa), los diferentes análisis al producto y el uso de salas blancas”, aclara.

 Juan Francisco Seller, técnico de control de calidad, explica que el hecho de recoger el agua de mar en el vortex del Golfo de Vizcaya, una zona muy rica en fitoplancton y zooplancton, que transforman los mirales de inorgánicos a orgánicos, convierte el producto en totalmente asimilable por nuestro organismo. Además, el barco, que sale del puerto de San Sebastián, se aleja de la costa unos 50km. Allí recogen el agua y hacen un primer filtrado de 0.5 micras para desechar algas. Los micronutrientes pasan ese filtro, pero las bacterias y los compuestos químicos no. René Quinton también utilizaba un filtro de 0.5 micras. 

   Puede que no hubiera riesgo de coger el agua en la costa a nivel microbiológico, pero puede haberlo a nivel químico, advierte Seller. “A lo mejor no te perjudica hoy, pero si la estás tomando durante años, quizá acabes pagando las consecuencias. Por eso nuestra exigencia es que no haya bacterias salvajes, la mayoría de las cuales ni siquiera están clasificadas”, añade.

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Sebastian Tuts, director de comunicación, muestra los contenedores en los que el agua de mar llega al laboratorio desde el Golfo de Vizcaya

 

   

 

 

Por su parte, Tuts aclara que recogen el agua de mar donde saben que es muy pura, pero no tienen garantías de que el día anterior no pasara por allí un barco con vertidos. Por ello, cada vez que reciben en el laboratorio, en Cox (Alicante), una partida de unos diez contenedores de 1000 litros, envían una muestra de cada uno a un laboratorio externo para hacer análisis físico-químicos de toxinas, metales pesados, bacteria e incluso radiactividad. Una vez que se aseguran de que el agua de mar es apta para el consumo, hacen una microfiltración en frío a 0.22 micras en sala blanca. Esta esterilidad es la que exige la farmacopea europea para aquellos productos que no puedan ser esterilizados por calor, y evitar así que cambie la composición del producto.

 

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Gracias al sistema de doble puerta, las salas blancas tienen un aire de clase A, equivalente a la de un quirófano, para conservar un ambiente estéril

 

 

 

Una vez envasado el producto y cerradas las ampollas, se realiza un análisis manual y visual, ya que la utilización de rayos láser alteraría la composición.

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Para isotonizar el producto, reducen la salinidad del agua de mar a 9 por 1000 diluyéndola con agua de manantial Fondetal, de Badajoz.

Después de esterilizar las ampollas de 10ml, se llenan con el agua de mar hipertónica o isotónica. “Utilizamos ampollas de cristal porque éste es un material que no interactúa con el agua de mar, que es corrosiva. Si utilizáramos plástico, por ejemplo, el agua de mar sabría a plástico, porque los iones interactúan y cambian la composición”, asegura Tuts. René Quinton utilizaba ya en su época ampollas de cristal de 10ml, algunas de las cuales aún se conservan en este laboratorio. 

Seller advierte que otro tipo de envase de mayor tamaño (una botella de 1 litro, por ejemplo) favorecería la alteración del producto al exponerlo al ambiente, perdiendo su esterilidad. Los Laboratorios Quinton venden este tipo de botellas al balneario respiratorio del doctor Pros, donde se enchufan las botellas directamente a los nebulizadores. Estos aparatos son utilizados por niños con problemas respiratorios.

Laboratoires Quinton colabora puntualmente con proyectos solidarios en la línea de su responsabilidad social corporativa. Descartan, sin embargo, por el momento, la creación de dispensarios marinos, como hizo René Quinton.

 Tuts nos explica: “Somos los herederos de René Quinton y llevamos muchos años trabajando en ésto, por lo que somos expertos en terapia marina, pero nuestra prioridad es hacer crecer el laboratorio y legalizar nuestro producto como medicamento”.

 

 

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